HISTORIA DE ESDIP: ESCUELA DE ANIMACIÓN

En 1981, ESDIP comienza sus primeros pasos, como escuela animación

Escuela de animación, nuestros primeros pasos

Nuestros inicios se remontan al año 1981 cuando Emilio Luján, fundador de ESDIP, vio la necesidad de crear una escuela que formara profesionales de la animación y diera respuesta a la demanda de mano de obra de la productora americana Hanna-Barbera que estaba externalizando parte de su producción a España para conseguir profesionales de calidad a menor coste. Al no existir ninguna escuela especializada en animación decidió, junto a Emilio de la Rosa y Ángeles Canalejo, crear la que sería la primera escuela de animación profesional de España, dedicada a enseñar las técnicas que utilizaban los estudios americanos.

A mediados de 1983, surgió la oportunidad de alquilar un local en el barrio de Chueca, un ático diáfano de 60 m2 con una bonita terraza. Los fundadores exaltados por la ilusión comenzaron el proyecto montando pupitres, mesas, armarios y útiles con sus propias manos. Por entonces, no existían ordenadores y para las pruebas de línea se equiparon con una cámara Alstar de súper 8, montada sobre un soporte de madera, una cámara Beauileu de 16 mm y una “truca” de hierro y madera que fabricaron pieza a pieza.

Con la escuela ya montada, Emilio, Ángeles y De la Rosa comenzaron a poner publicidad por los alrededores: Alonso Martínez, Chueca, Gran Vía y en la Escuela de Bellas Artes. Y por fin, llegó el tan anhelado día; el 3 de octubre de 1983 Emilio Luján impartió la primera clase de la Escuela Taller Fastasma, con tan solo 2 alumnos. Y así empezó su andadura nuestra escuela.

Sin duda, nuestra historia la escriben los alumnos. Hemos tenido la suerte de ser una escuela de arte por la que han pasado los mejores dibujantes, ilustradores y animadores del país. Durante la larga vida de ESDIP hemos formado a grandes profesionales.

Escuela de animación, la primera en España

Arrancamos con un curso de 3 días por semana y 1 año de duración con un programa que comprendía Dibujo, Técnica de Animación e Historia del Cine Animado.

Para el siguiente curso 84/85 ya contábamos con 8 alumnos: Patricio Maeztu, David Villarrubia, Borja Montoro (que se convertiría en uno de los mejores animadores que ha tenido Disney) Diana, Isabel Martínez de Osaba, Juliana Muro, Felix López Amor y David Prieto-Puga, pero la escuela aún no era rentable. Chueca no era el barrio seguro y tranquilo de ahora; los alumnos acudían cada tarde a la escuela con cierta inquietud. Una fotocopiadora nueva apenas nos duró 1 semana: una noche desapareció. Buscar un nuevo local se hacía imprescindible. A su vez, de la Rosa por discrepancias de criterio, decidió abandonar la escuela.

Cerca de la calle Orense encontramos el lugar idóneo para el siguiente curso. Por este nuevo sitio pasaron alumnos que dejaron huella en la escuela y en la industria: Miguel Martínez, director del estudio de animación Sopa de Sobre, Javier Ávila, Antonio Casáis, Roberto Guijarro o Armando Esteban, entre otros.

En 1986 presentamos el cortometraje “Chocolate” al festival de animación de Espinho, Portugal. La primera película realizada por nuestros alumnos. Simultáneamente, comenzamos la realización de otro cortometraje: “Cuentos de la A” con el que conseguimos, en 1988, el premio a la mejor película educativa en el Festival de Animación de Barna, Bulgaria. Además, completábamos las clases colaborando con las productoras Hanna-Barbera y Equip.

La tecnología irrumpe en el mundo de la animación

A finales de los años 80, el 3D empezaba a presentarse como el futuro de la animación. Algunos estudios se habían equipado con equipos de gráficos en 3 dimensiones, pero los precios eran inalcanzables para una escuela. Se preveía un futuro alentador para el 3D, pero aún muy lejano.

En la escuela, continuábamos con el mismo planteamiento: una buena base de dibujo y buena técnica de animación. El dibujo era lo más complicado de aprender y lo que más demandaban los estudios, por tanto, en lo que más insistíamos. El ordenador todavía era una herramienta más a la que le costaba competir con la mano del artista.

En ese año el video analógico estaba en su apogeo y empezamos a realizar pruebas de línea con equipos de vídeo Super Betamax de Sony, que grababan imágenes analógicas de dos en dos fotogramas, y un equipo U-MATIC para edición de video.

En 1987 nos trasladamos a la que sería nuestra sede durante más de 30 años, en la calle de Santa Engracia. El cambio fue espectacular, un amplio edificio con el encanto de las construcciones de principios del XX. El número de alumnos para ese curso ya alcanzaba los 22, y conscientes de la importancia de la tecnología para poder avanzar, buscamos ordenadores asequibles que trabajaran bien los gráficos.

Entre 1987 y 1990 la mayor parte de los estudios abandonaron los acetatos pintados a mano y comenzaron a utilizar el software digital para colorear. Adaptándonos a la revolución tecnológica que se estaba viviendo, en 1989 dotamos a la escuela con 10 PCs con procesador Intel 486 DX que eran lo más novedoso en ese momento, los alumnos podían digitalizar, colorear, montar, etc. ¡La tecnología iba avanzando y ESDIP estaba presente en cada paso!

El número de alumnos crece y los objetivos de la escuela se van logrando

Escuela de animación van creciendo los objetivos

El número de alumnos iba creciendo y empezamos a realizar cursos para el INEM y el Ayuntamiento de Madrid. Durante varios años impartimos un taller de animación en Juvenalia que arrasaba. Los pequeños podían ver cómo se realizaban las películas de dibujos animados, y además becábamos a jóvenes promesas. Así fue cómo conocimos a Óscar Montero, uno de los mejores dibujantes que ha salido de nuestra escuela, y figura clave en ESDIP, a Francisco A. Piris (después cabeza de un gran estudio de animación en Madrid), Mario Serrano y Arturo Hernández, excepcionales animadores.

En estos primeros años, el trabajo de la escuela ya empezaba a dar sus frutos, habíamos formado a un gran número de animadores capaces de trabajar en grandes producciones y el número de profesionales de la animación en nuestro país había crecido exponencialmente. Podemos decir que el objetivo que nos movió a abrir la escuela se iban cumpliendo.

A partir de 1990 empieza a ser notable el aumento de series para televisión y largometrajes en España. Ante este contexto, se crearon nuevos estudios de animación, algunos fundados y dirigidos por antiguos alumnos nuestros. En cualquier producción, se podía ver el trabajo de un buen número de nuestros estudiantes.

Escuela de animación, ampliando la ofertaEn este mismo año surgen importantes cambios en la escuela, se disuelve la sociedad con Ángeles Canalejo y Emilio Luján continúa con la gerencia de la escuela en solitario. Se decide ampliar especialidades con cursos de Cómic e Ilustración y se cambia el nombre por Escuela Superior de Dibujo Profesional (ESDIP). Para este nuevo concepto de escuela, Emilio contó con la impagable ayuda de sus hijos: Emilio Jr, Carmen, Luis y María.

Por estas fechas, la media de alumnos por año ya ascendía a 100. Contratamos a Germán Michelena, Raúl Arias y Jesús Colomina, jóvenes figuras que asumieron la dirección de los primeros cursos de Cómic e Ilustración.

En 1993 la nueva tecnología llega a la escuela, adquirimos ordenadores con procesador Pentium para sustituir a los anteriores, y software de Adobe para ilustración: Autodesk para animación 3D y CTP Studio para animación 2D asistida, además, decidimos alquilar otro local en el mismo edificio.

Como los alumnos seguían aumentando, ocupamos un tercer local en la misma calle y ampliamos más especialidades, incorporando a grandes profesionales de diferentes áreas:

Óscar Montero pasó a coordinar las clases de animación y Cómic, José Luis Romero las de ilustración y Aerografía, José Manuel Martínez, Nelson Alexander y Raquel García impartían clases de anatomía del natural. Miguel Calero, Javier Fernández “Pinturero”, Fernando R. Monroy, Daniel Villalba, Gabriel Martínez, Carlos Navarro, Julio Mayo y Oscar Santillana completarían la nueva plantilla, junto con De la Rosa que se reincorporó al equipo para impartir historia de la animación.

¿Te gustaría desarrollarte como profesional en nuestra escuela de arte?

La producción de cortometrajes se hizo continua

En 1997 la compañía Disney decidió celebrar una reunión internacional de escuelas de animación en París e invitó a las 7 escuelas de animación más relevantes de Europa, entre ellas a ESDIP. La productora americana quería ver la posibilidad de incorporar nuevos talentos a su estudio.

A partir del año 2000 la producción de cortometrajes se hizo regular, y comenzamos a realizar un cortometraje de animación por año elaborado íntegramente por los alumnos de animación.

Dibujar, crear y desarrollar el arte es nuestro ADN

Desde el minuto uno y hasta nuestros días, nuestra filosofía sigue siendo la misma. Buscamos desarrollar el arte, crear y trabajar dibujando, que no se pierda el papel y el lápiz mientras aplicamos las herramientas tecnológicas más novedosas. Nuestro principal objetivo es formar a grandes profesionales que puedan disfrutar y ser felices haciendo lo que les gusta y trabajando en la industria. Por ello, nuestros cursos son eminentemente prácticos y enfocados 100% al trabajo real que encontrarán fuera de las aulas. Es importante no perder la esencia, el componente artístico que nos diferencia del resto, porque no somos una escuela de animación, de dibujo o de ilustración, somos una escuela de arte.